Un icono; eso es lo que resulta ser este maravilloso puente para cualquier ciudadano escocés, pero, ¿qué es lo que le hace ser una estructura reconocida a nivel mundial? Te lo contamos a continuación...¡No te lo pierdas! 

Ubicado en la desembocadura del río Forth, en la que sus aguas se abrazan con las del propio Mar del Norte, encontramos, a escasos metros de la ciudad de Edimburgo, uno de los monumentos más reconocibles de Escocia (Reino Unido) y el primer gran puente construido con acero del mundo. 

Se trata del puente ferroviario "Firth of Forth" o "Forth Bridge", nombrado así por ser el primero en construirse sobre este estuario. Su construcción se remonta a finales del siglo XIX y su proyecto se encomendó a John Fowler y Benjamin Baker, de quien hablaremos más adelante. Por ahora, centrémonos en algunas de sus características. 

 

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Salva una longitud total de más de 2.500 metros, divididos en 24 vanos de los que podemos destacar los dos centrales, que sobrevuelan 520 metros cada uno a más de 45 metros de altura sobre la lámina de agua. 

 

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Como se observa en la imagen anterior, sus pilas materializan unas perfectas ménsulas que introducen uno de los conceptos más revolucionarios de la época en la construcción de grandes puentes: el cantilever o voladizo ideado por B. Baker que fue imitado posteriormente en todo el mundo. 

 

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Desde su inauguración el 4 de marzo de 1890 permite el tránsito de 200 trenes diarios, convirtiéndose así en un enclave vital para la conexión del país y siendo reconocido desde 2015 como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO