Corredor Mediterráneo es una terminología utilizada desde la década de los años 90 para describir la línea ferroviaria, de 524 kilómetros de recorrido, que transcurre entre Alicante y Barcelona. Un trayecto de, aproximadamente, 5,5 horas que se verían reducidos a tan solo 3 horas con la construcción de esta infraestructura. 

Tras varios años de propuestas, en 2004 se iniciaron finalmente los trabajos para conectar Figueres (España) con Perpiñán (Francia) mediante una línea de Alta Velocidad, mismo año en el que se fundó Ferrmed, una asociación empresarial multisectorial constituida para mejorar la conexión de los puertos y aeropuertos de la zona a través de un gran eje ferroviario europeo.

Tiempo después, la Comisión Europea aprobaría una Red Transeuropea compuesta por 9 corredores multimodales con el objeto de unir los centros de producción industrial con los centros de consumo, disminuyendo sensiblemente los costes derivados del transporte. De entre ellos, el Corredor Mediterráneo uniría Algeciras (España) con Budapest (Hungría) en una línea con más de 3.500 kilómetros, vertebrando el 66% del Producto Interior Bruto de la Unión Europea. 

 

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Ya en 2011, el Ministerio de Fomento español presentó un proyecto de adaptación al Ancho de Vía Internacional (1435 mm), por el cual se acondicionaría el Ancho Ibérico (1668 mm) con el fin de facilitar el tránsito de los ferrocarriles europeos. 

En ese mismo año tiene lugar uno de los actos más importantes para el transporte multimodal: la presentación, por parte de la Comisión Europea, del Libro Blanco del Transporte. En él, se sientan las bases de las políticas europeas actuales, que promueven el uso sostenible y competitivo del ferrocarril para el transporte de mercancías y de pasajeros, a fín de cumplir su compromiso para la reducción de emisiones de gases nocivos para la atmósfera. De este modo, según la propia Ferrmed, podrían evitarse 900.000 toneladas de CO2 al año.  

De este modo, los primeros trenes de Alta Velocidad con pasajeros entre Francia y España comienzan a circular en el año 2013, gracias a la coordinación entre la operadora española Renfe y la francesa SNCF, que iniciaron su apuesta con cinco trenes diarios entre Barcelona y París

 

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Hoy en día, el estado de avance de las obras se encuentra en un 63%, habiéndose ejecutado 13.746 millones de euros hasta la fecha, con el horizonte puesto en el año 2025, en el que se habrá finalizado esta gran infraestructura, presupuestada en más de 21.000 millones de euros

 

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